ESTAR AL DÍA

Concebir al docente como un agente pasivo, que no está en constante formación, no entra en mis forma de entender esta profesión. Debemos exigirnos “estar al día” si queremos llevar a nuestro lugar de trabajo una educación de calidad. Ante los continuos cambios que se producen a nuestro alrededor, en muchos casos la formación formal va por detrás, y es sólo a través de nuestra propia inquietud, mediante formaciones no formales o informales, que podemos dar respuesta ante lo que nos va viniendo. Un docente formado es un docente competente. Nuestro espacio de trabajo no se limita al centro de trabajo, va más allá, utilizando otros espacios como nuestra casa, y ahí podemos encontrar momentos formativos que nos permitan prepararnos mejor. Sin el límite del espacio o el tiempo, el docente puede optimizar mejor su tiempo, sus recursos, su vida personal. Los tres tipos de formación deben convivir, porque como es el caso de mi área (Educación Física), hay cosas que sólo se aprenden de modo presencial, pero otras me completarán y me capacitarán a través de los otros tipos de formación. Cubrir los “huecos” que la formación institucional no da es parte de nuestra responsabilidad, pues nadie nos formará si no somos nosotros quienes nos buscamos esa formación para ser un docente de calidad en una enseñanza de calidad.

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