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Un nuevo estudio realizado en Noruega y publicado en BMC Musculoskeletal Disorders demuestra que la actividad física está asociada con tasas más bajas de dolores musculoesqueléticos crónicos más de una década después. El equipo dirigido por la doctora Helene Sulutvedt Holth, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega, en Trondheim, analizó la relación entre la inactividad física y la aparición de molestias musculoesqueléticas crónicas.

El equipo evaluó los resultados de dos estudios de salud pública en los que 39.520 participantes habían respondido cuestionarios sobre sus hábitos de actividad física entre 1984 y 1986 y sobre dolores musculoesqueléticos crónicos 11 años después, entre 1995 y 1997.

Los problemas musculoesqueléticos crónicos incluyeron a las molestias por tres meses o más durante el año previo al cuestionario. Las molestias crónicas generalizadas incluían el dolor en el tronco, arriba o debajo de la cintura, durante 15 días o más en el mes anterior.

Según el cuestionario de seguimiento, el 51% de los participantes mencionó sentir molestias musculoesqueléticas crónicas y el 5,9% mencionó molestias crónicas generalizadas. Los participantes que hacían ejercicio al inicio del estudio eran un 9% menos propensos a sentir molestias musculoesqueléticas crónicas que los sedentarios. Los que hacían ejercicio tres o más veces por semana eran un 28% menos propensos a tener problemas musculoesqueléticos crónicos generalizados.

            “En el estudio, el nivel de actividad física de los participantes surge sólo del ejercicio durante el tiempo de ocio”, explicó el equipo, que destaca que “el impacto de la carga de trabajo física también podrían haber influido en los resultados”. Estos hallazgos permitirían comprender los procesos que generan las molestias musculoesqueléticas. “Los próximos estudios deberían tratar de explicar si las molestias musculoesqueléticas son la causa o la consecuencia de la inactividad”, concluyó el equipo.

FUENTE: El confidencial

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