Ir a un congreso de tú debe ser una fiesta. Ir a un congreso de tu área puede enfocarse de distintos modos, es cierto. Puedes ir si presentas una comunicación, a incrementar currículo, y pasas del resto del programa. O puedes ir ilusionado por que presentas esa comunicación y pretendes rentabilizar las horas que pases entre profesionales que como tu adoran la EF, para aprender y compartir. Me identifico con esta segunda opción porque quiero crecer en mi profesión y busco en esos foros la oportunidad de hablar, extraer, ofrecer… de todo lo que con la EF pueda relacionarse. Mi experiencia en congresos no es nueva, pero últimamente me lanzaba a presentar “comunicaciones” y en este último de Córdoba choqué de frente con una realidad que no comparto, la del “mercadeo” de currículum y el ambiente cerrado a un grupo de “expertos” que se reunen en esos días aprovechando la excusa de mostrar al resto de asistentes un mundo nuevo. Estos expertos están en su mayoría alejados de la realidad de un aula, y llegar a un congreso que en mi opinión y experiencia, sólo cuida a los que son como ellos, no favorece el avance que pretenden de nuestra adorable materia. Cuento mi caso, es posible excepcional, pero en el fondo, no pueden omitir que los Congresos que como este último existen, están creados para verse de nuevo como viejos amigos y donde si por debajo hay alguien que llama a la puerta, miran por la mirilla sin abrir casi siempre. La organización del evento tenía para mí el momento central en la presentación de mi comunicación, hablar sobre este blog y compartir experiencia. A las 20 horas del viernes tenía mis 15 minutos de gloria, pero la “organización” (salvo seguro a Leopoldo Ariza, porque sé de su rendimiento en todo momento”) con la figura de la responsable de mi sala a la cabeza, impidió tal disfrute como en otras ocasiones. Ir de comunicación en comunicación necesita de la puntualidad para intentar acudir al mayor número y extraer el jugo a los compañeros. A las 19,50 llego a mi sala esperando mi turno pero al presentar a la ponente de ese momento, era la posterior a mí. Pregunto por ello y me dice que me llamaron antes, que al no estar me dieron por no presentado y que para más gracia de la cosa, que el adelanto era porque a las 20,15 cerraban el Palacio de Congrseso (Yo era el penúltimo del día). Tras mi indignación y dando las gracias a la ponente posterior de mí, me cedío el espacio pero tuve que resumir mi trabajo, mi presentación, mi esfuerzo, a excasos 7 minutos aproximadamente (no dejaba de pensar que tenía que dejarle tiempo a la última ponente), sin posibilidad de preguntas y lo que más molestó; el número de asistentes era muy reducido, quizás porque podía no interesar mi tema, pero también por avisar al mundo de que no expondría, cuando no era verdad y se debía a esa “organización” con prisas y sin cuidado por el comunicante modesto (las salas de presentación de comunicaciones eran de cachondeo, nada respetuosas con el trabajo allí presentado). Este incidente terminó de convencerme del “mercadeo” por el curriculum del que no soy uno más, además del bloqueo de ese “mundillo” a todo aquel que se acerque con más o menos pretensiones de aprender algo de todos ellos y ya no digamos aportar. Como siempre, los talleres, por su prática aplicable, lo mejor, además de los trabajos presentados en comunicaciones por otros que como yo, mostraban su experiencia más cercana. No entraré en más valoraciones de programa para no aburrir, tal vez en próximos capítulos.

DEBEMOS CAMBIAR LA FILOSOFÍA DE ESTOS CONGRESOS PARA AVANZAR. TODOS SOMOS EF!!!

ÚNETE EN ESTA REIVINDICACIÓN!!!

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