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Si uno de sus objetivos este año es un buen estado físico y retomar la dieta abandonada durante las fiestas esta nota es para usted. Antes de retomar el régimen o comenzar a hacer ejercicio hay varias cosas que debería saber.

Al margen de los deseos que tienen que ver con el bienestar, la salud y la estabilidad laboral, mantener la figura suele otro de los objetivos de muchos hombres y mujeres. Organizarse y no dejarse vencer por la ansiedad, puntos fundamentales para lograr los anhelos del 2008.

Al igual que el estrés característico de los últimos días de diciembre durante los cuales las fiestas, la compra de los regalos y los festejos de fin de año convierten el cumplimiento de las obligaciones en una misión imposible, enero es un mes para renovar las esperanzas, los objetivos y las metas truncadas o simplemente postergadas.

Además, muchos hombres y mujeres utilizan el primer mes del año para disfrutar las vacaciones con lo cual las pilas vuelven a cargarse y las energías se renuevan. Es en ese momento donde surgen las más firmes intenciones y anhelos pero también las frases más disparatadas.

Con el brindis de fin de año se renuevan las ilusiones y objetivos
Más allá de los deseos de bienestar, trabajo y prosperidad para uno y su familia, en estos tiempos de obsesión por el cuidado del cuerpo y la imagen, una de las metas más frecuentes consiste en poder mantener una actividad física constante, o bien, poder cumplir al menos durante un mes la dieta indicada por el especialista que tan postergada ha quedado con las cenas, almuerzos y brindis de Nochebuena, Navidad y Año Nuevo.

Cabe señalar que antes de retomar la dieta o comenzar a hacer ejercicio es necesario concretar -sin excepción- una consulta médica para que el profesional disponga la realización de los estudios y exámenes que sean necesarios, así como también brinde las pautas a seguir en cuanto a la alimentación.

“El primer aspecto que vale destacar es que las personas que tienen éxito en su deseo de mantener el peso, no son perfectos. Por el contrario, son aquellos capaces de aceptar un exceso o algunos días de descontrol y desajustes, para luego volver a un modo de vida en donde se incorporen tres cuestiones fundamentales: por un lado ser lo más activo que se pueda todos los días; en segundo término manejar la alimentación y la ingesta de alimentos de acuerdo con el registro que se tenga de hambre y saciedad. Esto significa, sobre todo, evitar el hambre emocional, es decir el ingerir alimento porque tengo la posibilidad de hacerlo o estoy ansioso, para privilegiar el hambre real que es el que se siente cuando el organismo necesita reponer la energía perdida. Finalmente, el tercer punto a tener en cuenta es la creación de un ambiente alimenticio propio que me resulte cómodo“, señaló, en diálogo con Pro-Salud News la doctora Mónica Katz, médica especialista en Nutrición, directora del Posgrado de Nutrición de la Universidad Favaloro.

En referencia a la tercera cuestión, la doctora Katz agregó: “La clave está en evitar la abstinencia y manejar la presencia de ‘disparadores’. Por ejemplo, si a una persona le gusta mucho la pizza o el salame, lo ideal sería que pudiera comer una feta de salame o una pizza individual una vez por semana. Lo mismo sucede con el chocolate. Armar un ambiente propio y seguro significa incorporar alimentos para volvernos cotidianos y disminuir el deseo o la ansiedad que provocan. La intención siempre es lograr un peso cómodo, propio y sobre todo duradero”.

En el mismo sentido, otra de las “grandes panaceas” de cada nuevo año es lograr un físico privilegiado manteniendo una rutina de ejercicios. “Lo primero que hay que tener en cuenta es que un plan de ejercicio es exitoso cuando la persona tiene ganas de llevarlo adelante. Para eso, hay que tener plena conciencia de lo que cada uno es capaz de dar o hacer y eso se sabe luego de concurrir al médico y hacer las pruebas necesarias, sobre todo si el período de inactividad fue prolongado. Otra cosa muy importante es tomar conciencia de que toda rutina de actividad física debe ser pensada como ‘long time’ o prolongada; de ser posible, para toda la vida. Esto permite bajar la ansiedad y darse cuenta que no es grave si me pierdo dos o tres sesiones de gimnasio en una semana o si durante un mes no hago actividad que, por otra parte, le hace muy bien al cuerpo pues le permite recuperarse”, indicó a esta agencia el doctor Hernán Delmonte, médico cardiólogo especialista en deportología, miembro del comité ejecutivo de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA).

“Al convertirse lo que a veces es una obligación en un estilo de vida, se logra también ir adaptando el físico a fin de ir disminuyendo el riesgo de lesiones y, por ende, el desgano que éstas producen y el consecuente abandono del ejercicio”, detalló el especialista.

Sin lugar a dudas todas estas recomendaciones son sumamente útiles, pero ¿cuál es “el secreto” para poder ir cumpliendo, a medida que pasan los meses, con las metas y objetivos que cada persona se fijó?, sin caer en utopías pero, a la vez, ir alcanzando la satisfacción deseada.

El estrés, las exigencias y la vorágine en la que estamos inmersos actualmente generan que constantemente aparezcan nuevas obligaciones que es necesario cumplir y que, de a poco, van postergando la realización de actividades que tienen que ver con el gusto y el deseo personal. Al ir quedando en el camino, a menudo esos planes quedan ‘para el año que viene’. De esa forma, cada enero nos encontramos con un montón de planes: cambiar de casa, ahorrar dinero, ascender en el trabajo, consolidar la pareja, hacer un viaje, iniciar una actividad deportiva, hacer una dieta pero, lamentablemente, al volver a la rutina todo eso se diluye otra vez y sobrevienen no sólo las frustraciones sino también los trastornos de ansiedad u otras afecciones asociadas”, explicó a Pro-Salud News, la licenciada Gabriela Martínez Castro, directora del Centro Especialista En Trastornos de Ansiedad (CEETA).

Con respecto a las medidas que pueden tomarse, Martínez Castro puntualizó: “Para paliar la combinación ansiedad propia más ansiedad generada por el contexto o medio externo y poder disfrutar más las actividades que a cada uno le gustan como por ejemplo hacer tenis, pintar, salir a correr, mirar una película o ir de shopping, se pueden poner en práctica algunas cuestiones. Por un lado, aprender a decir que no cuando es necesario o en los casos en que una determinada situación excede las posibilidades de uno, ya sea en el ámbito laboral, social o familiar. Por otro lado, es importante delegar y tomar conciencia que no sólo yo puedo hacer las cosas perfectas y finalmente, darse cuenta que hay una serie de variantes que uno no puede manejar, por más esquema que se diseñe”.

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