Imagina que tu sueño de hacerte futbolista profesional se cumple. Que además empiezas a destacar en tu país, con tu selección y que das el salto a un mejor equipo y a una gran liga como la italiana. Cuando tengas el sueño en tu cabeza, ahora despierta y todo eso desaparece en un instante. Quizás no fuera un sueño y tú fueras Julio González, futbolista paraguayo, que intenta convertir la tragedia en ilusión por conservar su sueño. Hace un año, en la madrugada del 22 de diciembre de 2005, mientras viajaba rumbo al aeropuerto de Venecia, donde debía tomar el vuelo que lo llevaría a Paraguay para pasar las Fiestas de Navidad y Año Nuevo con su familia, sufrió un grave accidente de tráfico que puso en serio peligro su vida y que obligó a los médicos que lo atendían a amputarle el brazo izquierdo.

González jugaba con el Vicenza de
la Serie B italiana, y había marcado ocho goles en el campeonato antes del choque, además de haber sido subcampeón olímpico en Atenas 2004 con su selección.

juliogonzalez2.jpg

“Entendí el riesgo que corrí y estar vivo, poder volver a la casa, hablar y jugar con mis hijos, es un don de Dios”, declaró Ferreira en sus primera declaraciones públicas desde el accidente, publicadas el viernes por
la Gazzetta dello Sport.

Tras la conmoción por el accidente, empezó a cambiar de nuevo su historia, quería volver a jugar aún con sus limitaciones, y para ello comenzó a trabajar muy duro para acortar plazos marcados por

él mismo para retornar a su sueño.

“Cuando volví a entrenarme me dediqué a hacer trabajo físico porque estuve muchos meses parado y eso en un futbolista se nota enseguida, me costó coger el ritmo”, admite. “Por las mañanas hago fisioterapia y por las tardes me entreno con el equipo. Pero, de momento sólo trabajo físico. Quedan prohibidas las sesiones tácticas porque sería un problema chocarme con algún compañero”, explica Julio quien, antes del accidente, tenía una oferta del Roma. “Disparo y cabeceo sin problemas, lanzo los saques de esquina, pero todavía no puedo jugar partidillos”, comenta. “Al no tener el apoyo del otro brazo sería un problema defenderme de las caídas”, explica.

juliogonzalez.jpg

En su lucha el equipo del Vicenza lo ayudó desde el primer momento (le ha renovado hasta junio) e incluso le abrió las puertas a otras vías relacionadas con el fútbol como ser ojeador, pero lo tiene claro, futbolista. “No me he puesto fechas límite. Espero volver a jugar en junio, si no puede ser en junio será la temporada que viene”, asegura. Mientras tanto, los domingos va a ver los partidos de los rivales. “El fútbol es lo que más me gusta en la vida, pero hay miles de profesiones en este mundo y si no puedo volver a ser futbolista…”.

“El accidente que tuve no fue tan grave porque me ha ayudado a entender la verdadera belleza del mundo y de la vida. En el hospital había gente que estaba peor que yo, pero que siempre me regalaba una sonrisa. Ahora yo también puedo llevar buenos mensajes a quienes los necesiten”, señaló el delantero durante la ceremonia de entrega del premio Facchetti-Lo bello del fútbol,entregado por la “Gazzetta dello Sport”

Una persona que persigue un sueño y además no deja que se lo arrebate ni siquiera un accidente de coche, tiene derecho a intentar su vuelta a este mundo, y tiene derecho a intentarlo como lo que era, futbolista profesional. Para ello tiene que tener las cosas muy claras, no sólo desde el fútbol:

“Yo perdí un brazo, pero gané miles de brazos de la gente que me apoya y estoy agradecido”

Anuncios