BLOG DE EDUCACIÓN FÍSICA

Donde todo será tan importante como queramos que sea

Aquella canción

Posted by mvillard en febrero 10, 2007

         Se mostraba inquieto en los últimos días, como desorientado. Su única preocupación no lo dejaba rendir todo lo inspirado que pedía su propia necesidad de producción. Le había pasado otras veces algo parecido, una sensación de vacío que le provocaba ansiedad incontrolada. Todo bajo el mismo eslogan de una imaginaria campaña publicitaria, Quiera conseguirlo y nosotros nos ocuparemos de que no pueda.

Pero ahora era distinto porque en aquellas situaciones del pasado, lograba alcanzar el éxito enterrando fantasmas de fracaso, había logrado un antídoto eficaz. Siempre terminaba ganándole la partida al vacío tras un tira y afloja ilusorio. Era más que una obligación, era su pasión intentar alcanzar una canción mejor que la anterior, encontrar aquella canción.

Ya no importaba el aliento que te daban los seguidores que acudían a sus conciertos, ya no importaba el prolongado silencio de su voz en las emisoras de radio, ni tan siquiera el eco de cualquier provocación de la actualidad. Para él se había tornado la situación en algo de carácter personal, necesitaba sentirse seguro y capaz ante el nuevo reto, el más difícil todavía en la pista central del circo que representaba su vida.

Empezaba a consumirlo la obsesión por encontrar el camino que lo llevara a ella, a aquella canción, a todo el anhelo posible hallado en lo más profundo de sus pasiones. Una y otra vez nada lo satisfacía, golpes de ciego a una piñata inexistente hacían de él un hombre acorralado entre barrotes de culpa. Su mundo hasta ahora imperturbable se quebrantaba y el suelo a sus pies llevaba un tiempo desapareciendo sin darse cuenta.

Cualquier nueva salida siempre desembocaba en su primera canción, aquella que hasta ahora le había sido fiel, más aún la única que estuvo a su lado cuando quiso ser cantante, la que confío y le otorgo ser lo que ahora era. Se lo debía todo y hasta ahora él nunca le había dado nada, incluso había estado buscando continuamente una sustituta con palabras entrelazadas sin sentido, que nunca alcanzarían el amor que desprendía en su significado, aquella canción.

No se sentía con derecho al perdón por la traición cometida y en su error no encontró pena alguna que pudiera reponer el dolor causado a su canción. Demasiado tarde para renunciar a lo hecho, demasiado tarde para justificar el olvido del sentimiento plasmado en aquella canción, en la única que lo amó. Tarde para seguir perteneciendo a una realidad que ya no era suya, demasiado para seguir viviendo sin su amor.

Muchas ocasiones desde entonces sonó aquella canción en homenaje de su desaparecido autor, y en aquellas ondas de recuerdo, sólo ella se refugiaba en el amor a su creador. Sólo aquella canción quedó para llevar a los demás las palabras de una pasión sin medida. Hasta el último suspiro en una nota musical, reflejaría por siempre su dolor, su desdicha sin perdón se mostraría en aquella canción. Su única canción.

 

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